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En Ciego de Ávila: Loma arriba el desarrollo local

Sayli Sosa

Tomado del periódico Invasor

Para llegar a Florencia hay que subir la Loma del Aguacate, que no es el Pico Turquino, pero se siente. Sin embargo, para el desarrollo local en ese municipio otros son los obstáculos.

Cuando los chinos dijeron que se llevarían el donativo a otro lugar donde sí lo aprovecharan, las cosas empezaron a cambiar, pero no lo suficiente. A Julio Valentín Santana Cruz le subió la tensión arterial, se tomó su pastillita y respiró profundo. Él no es de los que se dan por vencidos al primer contratiempo, aunque, a decir verdad, lo que no han faltado son, precisamente, contratiempos.

Los llamaremos así porque no hay cómo comprobar la dejadez y el burocratismo. Lo cierto es que desde 2018 el equipamiento de cuatro proyectos de desarrollo local escritos, entre otros, por Santana Cruz —incansable coordinador del proyecto Fortalecimiento de las Capacidades Municipales para el Desarrollo Local (PRODEL) en Florencia—, duermen el sueño del inmovilismo. Son máquinas costosas en las que ni el municipio ni la provincia tuvieron que gastar un peso; fruto de la cooperación internacional que en la tierra de los bellos paisajes casi no es noticia, porque allí le han tomado la medida a esta variante de financiamiento.

En el patio del Gobierno, bajo techo y lo mejor resguardados posible, están los equipos para una pequeña fábrica de helado que será un suceso en el lomerío. Allí también pernoctaron durante bastante tiempo los molinos para triturar piedras y las bloqueras de dos minindustrias, y el “cañón” modernísimo que, algún día, “disparará” cientos de metros de tubos plásticos. Por ahora, lo único que está pasando es que están perdiendo la garantía.

Otra vez en Ciego de Ávila lo más difícil se consigue y lo sencillo cuesta tanto como un viaje a China. De alguna manera, inexplicable eso sí, el barco con las maquinarias le dio la vuelta al mundo y aquí, todavía, no logramos echarlas a andar.

Desarrollo local = Conocimientos + Voluntad

La historia de Florencia y los proyectos de desarrollo local y el trabajo comunitario no es nueva. Desde 1995 el territorio se insertó en programas que, al decir de la Doctora en Ciencia y profesora universitaria Niria Castillo Arzola, permitieron “el desarrollo de experiencias de trabajo comunitario, donde los pobladores identificaban sus problemáticas y empezaron a resolver algunas con iniciativas locales”. Para 2009 se había trabajado suficiente en la gestión del conocimiento y la creación de capacidades en los actores gubernamentales, al punto de que la Asamblea Municipal aprobó la Estrategia de desarrollo local de Florencia, que sería actualizada en 2011, 2013 y 2015.

Castillo Arzola explica que muchos asocian el desarrollo a los proyectos y no está del todo mal. “Sin embargo, la concepción con que trabaja el municipio se afinca en la Estrategia…, porque tiene ejes transversales de equidad y género, a fin de atenuar las brechas en cuanto a oportunidades para las mujeres y las personas con capacidades distintas. Por supuesto, la estrategia se basa en tres pilares: la factibilidad ambiental, social y económico-productiva”.

Con su tesis doctoral recién defendida, demostró que mediante la gestión del conocimiento se puede preparar a los actores para que tengan argumentos, discutan a diferentes niveles las propuestas y encaminen el desarrollo local. “Para que no sea solamente hacer las cosas igual siempre, no reproducir las mismas prácticas de verticalismo e inmovilismo, y empezar a pensar de otra manera”.

Los florencianos, con esa guía metodológica, no han dejado de proponer proyectos que tributen al progreso del municipio. De esos esfuerzos nacieron una minindustria para la producción de alimentos y otra de materiales de la construcción, una dulcería, equipamientos para gestionar la comunicación y el conocimiento.

Mientras en el resto de la provincia la inercia signó el camino del desarrollo local —todavía con pocas excepciones efectivas, aun cuando para 2020 se prevé una veintena de proyectos de Iniciativa Municipal de Desarrollo Local (IMDL)—, o se sigue invirtiendo la contribución territorial en acciones que no generan, exactamente, desarrollo sostenible, en Florencia parecieran sobrar ideas y ganas, pero pareciera, también, que no son suficientes.

• En 2017 Katia Siberia se acercó al tema y sacó a la luz algunas Memorias del (sub)desarrollo local.

Lo sabe Santana Cruz, a quien, contra su propia naturaleza, le han asaltado los deseos de tirar la toalla más de una vez. En su experiencia, los caminos siguen empedrados, sobre todo porque falta integración e interés de las entidades estatales y se sigue subestimando el aporte social y económico de los proyectos.

Una conclusión similar había dejado aquí en abril de 2019 la reunión regional del Centro de Intercambio y Referencia-Iniciativa Comunitaria, que revisó seis proyectos avileños de desarrollo local asociados a la cultura. 10 días antes, la Asamblea Provincial del Poder Popular en Ciego de Ávila había constituido una unidad presupuestada para la atención del desarrollo local.

Su director, Víctor José Delgado Ramírez, dijo durante la visita gubernamental en noviembre pasado que Ciego de Ávila tiene una cartera de 148 proyectos IMDL aprobados, de los cuales ocho se incluyeron en el plan de 2019 y 24 en el de 2020. En esa reunión, presidida por el Vicepresidente cubano Salvador Valdés Mesa, trascendió que la normativa sobre Desarrollo Local necesita modernización y ya se trabaja en ella, pero no se puede esperar a la política para empezar a crear. Si algo quedó clarísimo es que el municipio tiene que ser sostenible y tal meta solo se logra desde lo endógeno.

Por eso no se entiende que en Florencia todavía no estén tomando helado o produciendo tubos plásticos, casi dos años después de recibir las máquinas.

Cuesta arriba el desarrollo

El 21 de enero de 2019, a las 3:00 de la tarde, en el salón del Gobierno en Florencia se efectuó una reunión con la máxima dirección de la Asamblea Provincial del Poder Popular. Encabezada por el entonces presidente Raúl Pérez Carmenate; en la sesión de trabajo se analizó la “situación negativa de tres proyectos de colaboración, que se encuentra el equipamiento de los mismos en el municipio y todavía no están instalados”, según se lee en el acta.

Varios acuerdos quedaron aprobados, entre ellos convertir los proyectos de la fábrica de helado y el de producción de tubos plásticos a IMDL, tarea a cargo de las empresas Láctea y de Producciones Varias, respectivamente.

En octubre de ese año el Lácteo había cumplido su encargo, y en noviembre el informe de otra reunión dirigida por el primer secretario del Comité Provincial del Partido, Carlos Luis Garrido Pérez, hacía constar que el acondicionamiento del local donde se emplazará la fábrica de helado marchaba al 70 por ciento (a falta de enchape) y correspondía a la Organización Básica Eléctrica garantizar la instalación eléctrica.

Rubén Pino Ángelbello, director de Producciones de la Empresa Láctea, confirmó a Invasor que el proyecto se inscribió en el plan de 2020 y, según sus cálculos, debería estar en marcha antes del primer trimestre de este año. La pequeña fábrica propiciará el encadenamiento productivo con otros proyectos como la minindustria de pulpa de frutas y la dulcería, satisfaciendo viejas demandas del municipio. Antes, explicó el directivo, se llevaba el helado desde Ciego de Ávila, con el consecuente gasto de combustible y transporte. Ahora, la leche aportada por las bases productivas de Florencia permitirá, en una primera etapa, producir entre 20 y 40 tinas diarias, pero lo que hace falta es que esa primera etapa acabe de arrancar.

La reunión de noviembre encargó a la Empresa Provincial de Producciones Varias, además de convertir en una IMDL el proyecto Producción de elementos plásticos para el programa de Producción Local de materiales de la Construcción, a partir de materiales recuperados, gestionar con la Empresa Eléctrica un banco trifásico de transformadores y otras acciones constructivas. En diciembre último, Jorge Entenza Echarte, su director, dijo que solo faltaba un breaker de 300 amperes para la puesta en marcha y que la materia prima inicial está garantizada, aunque el proyecto no se transformó en IMDL y, por tanto, no podrá utilizar el financiamiento municipal para ejecutar lo que falta.

De ahí que, mientras avanza el segundo mes del año y el breaker no aparece, tampoco se ha terminado la obra civil ni el vial de acceso y, en consecuencia, siguen sin producirse los 1 600 kilómetros de tubos para los cuales tiene capacidad, en un año, la máquina emplazada en una de las áreas del antiguo tejar de Florencia.

Esos tubos de hasta 110 milímetros de diámetro ofrecerían soluciones más baratas y próximas para las redes hidrosanitarias de la provincia, toda vez que hoy se compran en Sancti Spíritus y Holguín. ¿Será más complejo hallar un breaker que un equipo de 56 000 dólares?

Para cuando Julio V. Santana elaboró el Informe sobre instalación de proyectos en Florencia, en octubre de 2019, presentado al Primer Secretario del Partido, ya los módulos de las minindustrias de producción de materiales de la construcción hacía un año estaban oyendo el cuento. El de Guadalupe estaba listo en mayo, pendiente solo de la conexión eléctrica que no se resolvería hasta diciembre, el mismo día en que Invasor recorrió el lugar. El de Tamarindo estaba más atrasado (a un 70 por ciento de ejecución), porque no eran dos o tres equipos a instalar, que conste.

Cada módulo tiene bloquera, criba, prensa hidráulica y tres molinos (de mandíbula, de bola y de martillo). Cada máquina necesita de condiciones técnicas específicas, ubicación precisa (por la contaminación sonora y ambiental que generan) y un cálculo exacto de suministros de materias primas que, hasta este 5 de febrero, estaban “en remojo”. Pero después de una reunión en el Gobierno Provincial, el recién nombrado director de la Empresa Productora de Materiales de la Construcción, Ismel Gómez Colina, pudo asegurar que luego del 25 de este mes deberán echar a andar los dos emplazamientos.

Cuando eso suceda, Florencia y Chambas serán los territorios con mejores condiciones para dar respuesta al Programa de la Vivienda y el ansiado objetivo de producir elementos de pared, piso y techo para construir una casa diaria. Ese día comenzará a destejerse la “maldición” de la Loma del Aguacate, temida por camioneros, carretoneros y ciclistas, que ha dejado del otro lado a Marroquí, único poblado sin minindustria y que, junto a Guadalupe, son los de peores condiciones en el fondo habitacional.

Ruta crítica

Casi dos años y un montón de reuniones han sido necesarios para que los proyectos de desarrollo local de Florencia sean más que propuesta sobre el papel. Y ni así, porque casi dos años y un montón de reuniones después todavía no hay helado ni tubos plásticos ni bloques. La dulcería y la minindustria, por cierto, también costaron sudor, pastillas para la tensión arterial y esfuerzos. Aunque ahora parezca que finalmente las cosas toman buen paso estamos hablando de pérdida de tiempo, inmovilismo, dejadez y burocratismo.

Son lastres de los que el Desarrollo Local como programa y aspiración no ha logrado despojarse. Las investigadoras Mailyn Castro Premier y Ana Hernández Apán lo enuncian con claridad en el texto Los proyectos municipales como protagonistas de la implementación de las estrategias de desarrollo municipal, al identificar entre los elementos que entorpecen la consecución de los proyectos, en primer lugar, la desarticulación de los actores. Asimismo, enumeran los “estilos y métodos de trabajo que no facilitan la integración; la verticalidad de las principales cadenas productivas y los vacíos en la escala local dejados por los procesos de centralización ocurridos, en particular en la producción de alimentos, los servicios, el transporte, el comercio, etcétera; la tendencia a otorgar primacía a las respuestas sectoriales y a las orientaciones nacionales y provinciales por encima de las prioridades del territorio, de su población y de sus necesidades; y la incorporación parcial, débil y hasta nula de actores clave, con la consecuente debilidad en las decisiones y en la ejecución de acciones significativas”.

Si necesitáramos una hoja de ruta crítica para empezar a hacer las cosas bien, esta parece una inmejorable.

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