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Desafinaciones en el «sucu suco» del desarrollo local

Desafinaciones en el «sucu suco» del desarrollo local

Desde su concepción en 2012, la estrategia de desarrollo local en el Municipio Especial ha dejado más insatisfacciones que resultados, por lo que se hace necesario actualizar sus esencias

Autor:Roberto Díaz Martorell

corresponsales@juventud

NUEVA GERONA, Isla de la Juventud.— Quienes llegan hasta este suelo cubano, ubicado fuera de la isla grande, suelen reconocer no pocas singularidades en una tierra donde se combina la belleza del mar, envolvente y siempre cercano, con el acento criollo y fresco de los ambientes de campo. Y conquista la atención del visitante esa mixtura de costumbres de gente de toda Cuba asentada aquí, que son como raíces, como nervios múltiples, como venas por las que se irriga la auténtica vida del pinero.

Cítrico, Presidio Modelo, sucu suco, mármol, El Abra, arenas negras, catamarán… Y así por el estilo se pudiera hacer una lista bien larga de términos y expresiones que identifican a este hermoso terruño.

Muchas son las potencialidades económicas, sociales, históricas, culturales… con las que cuenta Isla de la Juventud, un territorio que, por su propia delimitación geográfica estrictamente insular, posee condiciones particulares que no pueden dejarse de tener en cuenta si se compara con otras regiones del país.

Sin embargo, resulta penoso reconocer que la estrategia de desarrollo local del municipio, en sus siete años de existencia, no haya tenido una mirada verdaderamente introspectiva de los recursos endógenos que se tienen aquí. ¿Qué ha pasado durante este tiempo? ¿Dónde radican los principales problemas? ¿Cómo se prevén revertir las ausencias que han afectado hasta ahora? ¿Cuáles son las perspectivas? Para encontrar respuestas a estas interrogantes JR se acerca al tema.
Alianzas que han faltado

De acuerdo con algunos especialistas en la materia, el desarrollo local se basa en la identificación y aprovechamiento de los recursos y potencialidades endógenas de una comunidad, barrio o ciudad. Y tales recursos pueden ser sociales, culturales, históricos, institucionales, naturales, paisajísticos… De este modo se puede generar un proceso de transformación socioeconómica del municipio, orientado a mejorar las condiciones de vida de su población.

Partiendo de esta concepción y haciendo un análisis del escenario pinero, Adiel Morera Macías, vicepresidente del Consejo de la Administración Municipal (CAM) en Isla de la Juventud, atribuye los principales problemas a la falta de alianzas entre el Gobierno, la universidad del territorio, los centros productivos, las instituciones sociales y la comunidad, factores todos que reúnen un capital humano con saberes y competencias diversas para aportar soluciones. «Todavía falta mucho por unir, sobre todo objetividad en lo que realmente podemos hacer y lo que no, para no perder tiempo y recursos.

«Por suerte, ahora se está pensando mejor la estrategia porque nos hemos integrado más y tenemos la obligación de ayudar al país y ayudarnos a nosotros mismos», afirmó.

Yaniela Carrillo Horrutinier, también vicepresidenta del Consejo de la Administración Municipal, reconoce que se han impartido muchas capacitaciones sobre el tema en cuestión, pero los directivos no acaban de «aterrizar» esos conocimientos en proyectos.

«A veces somos los últimos en entender lo que hay que hacer. Ideas tenemos muchas, proyectos también, pero ninguno está montado en capacidad constructiva ni en balance de materiales, que es como lo ejecutamos», comenta Morera Macías, quien considera que la incomprensión y la morosidad han sido las causas de la inejecución de varios proyectos.

«Lo que se proponga debe producirse por una entidad, no es de nadie en particular. En estos momentos, justamente, se están socializando los proyectos que tenemos, y queremos empezar a hacer las cosas bien», destacó.

Según los directivos del CAM, en el territorio existe hoy una cartera de 22 proyectos en evaluación; sin embargo, la gran mayoría de estos responden a soluciones en el área de la Pedagogía, y no en cuestiones concernientes al desarrollo local.

Carrillo Horrutinier informó que la utilización de la contribución al desarrollo local —conocida como el uno por ciento— tampoco se ha manejado debidamente. «De un total de siete millones previstos para este año, solo se han ejecutado cerca de 900 000 pesos en los moldes para pilas y accesorios hidráulicos de plástico de la producción local de materiales de la construcción», precisó.

Cabe destacar que desde 2012 existe en Isla de la Juventud el Plan de Desarrollo Integral (PDI), que busca también incrementar capacidades productivas, anclado en un fuerte programa inversionista dirigido a los sectores de la agricultura y el turismo, fundamentalmente.

Pero, «si bien el PDI implica captación de tecnología e incremento de las producciones industriales, todavía no responde cabalmente a las necesidades locales de desarrollo», alega Liudyana Domínguez Matos, profesora del departamento de Desarrollo Local de la Universidad Jesús Montané Oropesa.

Todos los especialistas y directivos entrevistados por JR coincidieron en señalar que ha faltado identificar los recursos endógenos de cada comunidad, y en especial los recursos sociales, culturales e históricos que pudieran tributar a la perspectiva de desarrollo local, pues solo se ha tenido en cuenta lo relacionado con la economía en las empresas.

«Las ideas sobre cómo conducir el desarrollo territorial deben formar parte del proceso de participación de la población. Es importante descubrir todos los nichos en cada palmo de la geografía pinera que puedan convertirse en potencialidades», ponderó Domínguez Matos.
Repensando lo diseñado

Un estudio realizado por el Doctor Leonardo Cruz Cabrera, de la Universidad local, revela que Isla de la Juventud cuenta con importantes recursos endógenos.

Entre las fuentes más relevantes está la minería, con minerales como oro, arena sílice, arena, carbonato de calcio y arcilla roja; el mármol; agua medicinal; la industria forestal; la energía renovable; la producción de miel; la agricultura, especialmente ganado mayor y menor, cítricos, frutales como el mango, la piña, la frutabomba y la guayaba, y un sistema de pesca en plataforma y en presas.

En cuanto al capital social, Cruz Cabrera señala que de un total de 41 190 trabajadores, el 14,3 por ciento posee nivel superior, 48,8 medio superior, 32,8 nivel medio y 4,1 nivel primario o menos. Todo esto representa una fortaleza para enfocar las acciones de desarrollo local con mejores perspectivas en las dimensiones técnica, económica, social, institucional y participativa.

Según Cruz Cabrera, para desarrollar una sólida base económico-productiva aprovechando las potencialidades de la Isla de la Juventud, se debe fomentar la gestión sobre el ciclo completo de la producción mediante los encadenamientos productivos, colocando en primer plano el papel de la ciencia, la tecnología y la innovación en todas las instituciones.

Como parte de la actualización de la estrategia, Domínguez Matos refirió que «todas las comunidades del territorio son diferentes. Por ello estamos actualizando el diagnóstico inicial con el fin de identificar las particularidades de cada lugar, e involucrar a los habitantes y a las instituciones ubicadas en cada área.

«No se puede improvisar. Urge implementar sistemas de innovación local bajo la coordinación del Gobierno, en aras de dinamizar la articulación del sector estatal, el no estatal, la universidad, las instituciones locales y la población», acotó.

Tras entenderse la necesidad de un cambio, la visión que adopta ahora la estrategia de desarrollo local en Isla de la Juventud está orientada, precisamente, al concurso de todos los actores sociales, estatales y no estatales, en aras de mejorar las condiciones de vida de las personas.

Y ello se alinea con lo expresado por el Presidente Miguel Díaz-Canel Bermúdez, en una de las comisiones de la Asamblea Nacional del Poder Popular, el pasado 12 de abril, cuando recalcó que «la participación popular, el encadenamiento de sectores productivos y de la innovación y el conocimiento en los territorios, en procesos alejados de trabas burocráticas y que potencien programas integrales, son claves para el desarrollo local».

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