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Hay que y atribuirle la importancia que merece al desarrollo local

Hay que y atribuirle la importancia que merece al desarrollo local

5 junio, 2019 CMKW Radio Mambí

Algunas personas aceptan el desarrollo local, pero le restan importancia. Creen firmemente que sólo los grandes programas, dirigidos centralmente, tienen la capacidad de fomentar el desarrollo del país. Incluso cuando promueven iniciativas de desarrollo local las conciben como programas que se generan y dirigen desde los niveles más altos, aunque se desenvuelvan en los ámbitos locales.

Por su parte, oras personas no ven mal el desarrollo local y la descentralización que puede hacerlo posible, pero lo consideran un tema de futuro, no aplicable en las condiciones actuales. Entienden que por ahora hay que seguir centralizando, parecen pensar de que se trata de un error grave pero no infrecuente.

Sin embargo, es más apropiado e inteligente concebir el desarrollo como un proceso multinivel que exige una articulación inteligente entre lo nacional, territorial, local, con atribuciones y competencias debidamente delimitadas.

El desarrollo local sólo será posible si se cuidan sus diferentes dimensiones, procurando armonizarlas. Sintetizando se pueden identificar las dimensiones: social, económico-productiva, ambiental e institucional, la última referida al fortalecimiento del tejido institucional y regulatorio de los territorios, asunto también de la mayor importancia.

Esa visión holística lleva a entender que, por ejemplo, el desarrollo de iniciativas económicas, no puede ir en detrimento del medio ambiente, cuyo daño terminará afectando la salud de las personas. No vale producir más alimentos llenando de químicos tóxicos el suelo, el agua y el aire.

Es bueno destacar la importancia de la dimensión social, a veces, colocada en segundo plano ante la prioridad de lo económico. Varias investigaciiones al respecto demuestran que el crecimiento de la economía suele generar crecientes desigualdades. No existe algo así, como un “efecto derrame” según el cual el crecimiento económico, sin regulaciones oportunas, atenúe desigualdades, injusticias.

Lo social es muy importante. Socialismo significa la lucha decidida contra las desigualdades flagrantes, la exclusión social en cualquiera de sus formas. Hay que fomentar los espacios y bienes comunes, aquellos a los que todos los ciudadanos pueden acceder al margen de sus ingresos u otros criterios de selección.

Todos los actores locales son potencialmente importantes y hay que tratar de incorporarlos a las transformaciones. Esos actores pueden ser muy diversos e incluso tener en un momento dado intereses contrapuestos.

A cualquier nivel: local, territorial, nacional, es inimaginable hoy día el desarrollo de capacidades. A ellas deben tributar el conocimiento, la educación, la ciencia, la tecnología y la innovación. Eso es válido para cualquiera de las dimensiones: social, económico, ambiental e institucional que se comentaron antes. Es muy importante, sobre todo, si pensamos en un desarrollo verdaderamente humano, sostenible e inclusivo. No hay desarrollo sin personas preparadas. Por ello la política pública tiene que ser una política del conocimiento.

¿ qué significa esto?

En los municipios tenemos escuelas, institutos técnicos, centros universitarios municipales, instituciones de salud y en algunos incluso centros de investigación, entre otras muchas.

Es decir, existen diferentes espacios y agentes que favorecen los procesos de producción, difusión y uso del conocimiento que permiten transformar la agricultura, desarrollar la energía renovable, asimilar tecnologías, construir viviendas con materiales locales, promover salud, manejar los riesgos, capacitar trabajadores y campesinos, e incluso gobernar mejor, dirigir mejor empresas y cooperativas, mejorar el desempeño de restaurantes y hostales, todo eso puede ser muy mejorado si se dispone de conocimientos y capacidad para manejar las tecnologías físicas y organizacionales.

El conocimiento es imprescindible para identificar posibilidades endógenas de desarrollo y atraer recursos exógenos, por ejemplo, a través de la formulación de proyectos. Todo lo que afecte al conocimiento, afecta al desarrollo. Si la educación en las escuelas no es de calidad y no formamos los maestros que necesitamos, comprometemos el desarrollo. Si no se dispone de conocimientos que permitan construir estrategias de desarrollo, esto es, formular, implementar, controlar, evaluar políticas, programas y proyectos de transformación local, comprometemos el desarrollo.

Si se cuenta con las estrategias, pero no se atienden sus crecientes demandas de conocimiento, se compromete el desarrollo. Es preciso saber, por ejemplo, qué tipo de profesional, de nivel medio o universitario, necesitamos para las tareas presentes y futuras. Es urgente contar con sistemas municipales de gestión del potencial humano que mejoren los mecanismos actuales que se emplean para formar profesionales, casi siempre apoyados en un concepto de demanda.

Con ignorancia no se construye desarrollo y mucho menos desarrollo socialista. El mayor respaldo para afirmar esto, además de las evidencias prácticas, es el ideario de Fidel. El mismo que municipalizó la educación superior y apostó siempre por la ciencia.

Es en el municipio, sobre todo en este tema de conocimiento, ciencia, tecnología, talento humano, donde tiene que fomentarse vigorosamente el trabajo en red, con las instituciones provinciales, nacionales e incluso internacionales que permitan el flujo de conocimientos y tecnologías que los territorios necesitan.

Por ello el municipio debe, sobre todo, contar con capacidades para identificar sus necesidades de conocimientos y tecnologías, capacidad para absorberlas y utilizarlas en beneficio de sus pobladores. Ello requiere una fuerte articulación entre los actores municipales para producir, diseminar y sobre todo, usar el conocimiento. Las sinergias e interacciones permiten conectar conocimientos, aprendizajes y desarrollo. El socialismo, con sus valores y proyectos compartidos, ofrece unas potencialidades tremendas, no siempre aprovechadas.

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