El municipio: eslabón esencial del desarrollo local en Cuba

Escrito por Ania Delia Infante Fernández

Mucho se habla últimamente de “desarrollo local” y, en específico, de su relación con el avance económico, social y productivo de los municipios cubanos, sin embargo, poco se explica el origen de este término en Cuba.

Y es que, aunque se divulgue escasamente, la Constitución aprobada en 1940 legitimó al municipio como base económica territorial poseedora de atributos en el orden administrativo y económico, que garantizan una capacidad financiera para dar respuesta a sus necesidades.

Posteriormente, con el Triunfo de la Revolución cubana se aprobó una nueva división político-administrativa, que le concedió al municipio notable importancia como unidad básica de los procesos territoriales de desarrollo.

De acuerdo con Ada Guzón Arredondo, directora del Centro de Desarrollo Local y Comunitario del Ministerio de Ciencia, Tecnología y Medio Ambiente (Citma), el municipio es “el eslabón esencial en el desarrollo del país, pues constituye el espacio de lo local, de las relaciones interpersonales, (…) es el escenario clave donde la sociedad local espera encontrar respuesta a sus necesidades y aspiraciones económicas, materiales, espirituales y donde transcurre el vínculo más directo entre el pueblo y el gobierno”.

Los estudiosos cubanos sobre el desarrollo local, plantean que es el modelo de gestión sustentado teóricamente en el desarrollo endógeno que articula recursos propios, a partir de la capacidad de los habitantes y de la capacidad de dirigir los procesos en función de las necesidades propias.

Cabe resaltar que, en el caso cubano, el desarrollo local está, además, en correspondencia con los objetivos y prioridades de desarrollo nacional.

Con la aprobación de los Lineamientos de la Política Económica y Social del Partido Comunista de Cuba (PCC) y la Revolución, como parte del perfeccionamiento del sistema socialista en Cuba, el concepto de desarrollo local se materializó en proyectos donde los órganos de Gobierno, expusieron sus potencialidades según sus necesidades y las estrategias productivas nacionales.

A propósito, en los Lineamientos se plantea que “el desarrollo de proyectos locales, en especial de los referidos a la producción de alimentos, deberá constituir una estrategia de trabajo para el autoabastecimiento municipal, donde el principio de la auto sustentabilidad financiera será el elemento esencial de este esfuerzo, armónicamente compatibilizado con los objetivos del plan de la economía nacional”.

Además de otorgar cierto nivel de autonomía administrativa a los consejos de administración municipal, estos lineamientos abogan por la necesidad de una visión integral del desarrollo, con su concreción en las dimensiones económico-productiva, ambiental, político-institucional y sociocultural.

Si bien investigadores como León Segura, Ada Guzón y Rider Hernández defienden que, aún el marco normativo de las iniciativas de desarrollo local, es insuficiente; en la actualidad, la planificación, aprobación e implementación de los programas de desarrollo local, demuestran su factibilidad con resultados contundentes y hacen de estas estrategias modelos rentables para el avance socioeconómico del país.

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